Un vínculo invisible con familia, amigos y vecinos

Las personas que viven en el mismo hogar comparten algo más que un techo. Ya sean familiares, compañeros de piso o incluso vecinos, todos tienden a tener los mismos microbios colonizando su cuerpo, y cuanto más larga es la convivencia, más similares son los microbiomas. Por tanto, es posible que las enfermedades relacionadas con la disfunción del microbioma puedan ser parcialmente transmisibles.

 

El vínculo familiar

La mayoría de los estudios sobre cómo los humanos adquieren sus microbiomas se han centrado en el primer contacto de las personas con los microbios: a través de sus madres. Un estudio reciente se ha centrado en cómo y por qué este kit de inicio microbiano que obtenemos de nuestras madres cambia a lo largo de nuestra vida. Existe un fuerte vínculo entre los microbiomas (es decir, el conjunto de microorganismos que conviven en nuestro cuerpo) de las madres y los de sus hijos, especialmente en las primeras etapas de la vida. Durante el primer año de vida de un bebé, la mitad de las cepas microbianas de su intestino se comparten con sus madres. El grado de superposición disminuye a medida que los niños crecen, pero no desaparece. Las personas mayores, de entre 50 y 85 años, aún mantienen cepas de microbios intestinales en común con sus madres.

 

Nuestras madres no son las únicas que aportan microorganismos

Otros miembros de la familia también son una fuente importante de microorganismos intestinales: después de los 4 años, los niños comparten cantidades similares de cepas de microbios con su padre. Los estudios en gemelos separados al nacer han demostrado que cuanto más tiempo viven separados, menor es la similitud de sus microbiomas. El intercambio de microorganismos se produce incluso entre vecinos y esto nos los han demostrado los estudios en entornos rurales: personas de distintas familias en la misma aldea tienen a tener una microbiota más parecida entre sí que comparando con personas de otras aldeas.

 

La boca: un reflejo diferente

El kit inicial de microbios maternos tiene un impacto menor en los microorganismos de la boca, en comparación con los del intestino. Se ha descubierto que las personas que viven juntas, sin importar su relación, tienden a tener las mismas cepas de microbios en la boca, y la similitud de sus microbiomas orales es proporcional al tiempo de convivencia. Además, como es lógico cuando hablamos de los microorganismos de la boca, las parejas tienden a compartir cepas en mayor medida que los hijos y los padres.

 

¿La higiene importa?

También se ha visto que compartir el hogar en zonas con mejor o peor infraestructuras de salud pública no afecta al grado de la transmisión del microbioma. Por tanto, una mejor higiene no impide la propagación. ¡Ojo! Esto no significa que no sea importante tener una higiene bucal adecuada. La presencia y abundancia de las distintas especies de nuestra microbiota oral influyen en nuestra salud a distintos niveles. Por eso es importante mantener el equilibrio de nuestra microbiota oral, evitando la propagación de microorganismos patógenos mediante una correcta higiene bucal.

Descubre más sobre tu microbioma y cómo puede influir en tu salud con nuestros análisis de microbiota oral e intestinal.

 

Referencias:

Metwaly, A., Haller, D. Elucidating the transmission landscape of the human microbiome.Nat Rev Gastroenterol Hepatol 20, 415–416 (2023). https://doi.org/10.1038/s41575-023-00780-5

Valles-Colomer, M., Blanco-Míguez, A., Manghi, P. et al. The person-to-person transmission landscape of the gut and oral microbiomes. Nature 614, 125–135 (2023). https://doi.org/10.1038/s41586-022-05620-1